Maximilian Weber, considerado uno de los padres fundadores de l’estudio moderno de la sociología y la administración pública, murió en Munich en 1920. En su obra «La política como vocación» (1919), puntualiza que «la política está hecha con la cabeza, no con otras partes del cuerpo, ni con el alma”.
El politico mas efectivo es el que puede excitar las emociones de la gente, mientras gobierna estrictamente con una razon dura y fria en la cabeza. Por otro lado, destaca que hay tres cualidades políticas por antonomasia: pasión (vocación hacia una cosa), sentido de la responsabilidad y mesura (capacidad para dejar que la realidad actúe sobrio uno sin perder la tranquilidad).
En nuestro país, para llegar a ser presidente no se requiere probar idoneidad alguna y ni siquiera antecedentes en cargos ejecutivos menores. Así llegaron al poder 25 abogados, 5 militares, 3 ingenieros, 2 médicos, un maestro, un odontólogo y una bailarina. Lo más cerca que tuvo un economista llegó a la presidencia fue en 2003, cuando el Dr. Ricardo López Murphy estuvo tiene menos de 6 puntos para pasar en la segunda vista. En mi opinión, el citado hoy reúne las mejores condiciones para ocupar el cargo, pero las encuestas no parecen favorecerlo.
Por otro lado, por primera vez en nuestra historia otra economica tiene posibilidad de ganar. El porteño Javier Gerardo Milei (1970), egresado de Economía de la Universidad de Belgrano y con dos maestrías más en su currículo, ya es el favorito para la primera vuelta en algunas encuestas.
Al abocarme al análisis weberiano de Javier, advierto sin dudas que ha tomado la política como vocación emergente y no para vivir de ella, proponiendo transformaciones sustanciales de la realidad y poniendo su vida al servicio de una causa que lo transcienda.
En este campo es totalmente diferente a quienes viven de la política y que sólo pretenden disfrutar de los beneficios que el poder les otorga. No cabe duda, además, que exuda pasión y sentido de responsabilidad. En cuanto a la medición, es probable que este comportamiento agresivo e incapacitante sea la construcción de su imagen al momento que “excita la emoción de la gente”.
Es posible ejercer la presidencia con éxito sin ser un erudito en todo el material y sobran ejemplos: una gestión de excelencia es capaz de logarse con ministros adecuados y una toma de decisiones que se llevarán a cabo siguiendo el consejo de los que más saben en cada materia.
Pero la cuestión económica es un problema central de hora: la falla en la que nuestro encontramos luego de 20 años de kirchnerismo explícito requiere darle prioridad a un saneamiento impostergable. Siempre será superador tener un presidente que tenga conocimientos económicos sólidos. Por otro lado, si un ignorante en economía como Cristina Fernández de Kirchner ejerce el Ejecutivo es probable que desaprobe uno de los ciclos históricos que más favores ha tenido la Argentina respecto a la relación real de intercambio.
Por último, Weber tiene una descripción de la racionalización de la burocracia: la descripción como una «noche polar de oscuridad helada», que atrapa a los individuos en una jaula de hierro de control, basada en reglas. Javier Milei debe advertirte que no estarás en tránsito para evitar decepciones que el quiten apoyo (si gana).
