Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia, así como para mostrar anuncios (si los hubiera). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros, como Google Adsense, Google Analytics y YouTube. Al utilizar el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de privacidad. Haga clic en el botón para consultar nuestra Política de privacidad.

Desdolarización: consecuencias para la hegemonía de EE.UU.

El concepto de desdolarización se refiere al procedimiento por el cual las economías, ya sean en desarrollo o avanzadas, disminuyen su dependencia del dólar estadounidense en transacciones internacionales, reservas y acuerdos financieros. A lo largo de muchos años, el dólar ha actuado como la principal moneda de reserva mundial, favoreciendo el comercio global y brindando una ventaja significativa a Estados Unidos. Esta supremacía monetaria ha establecido a EE.UU. como un punto central en el sistema financiero internacional.

Sin embargo, en los últimos años diversos factores han impulsado movimientos de desdolarización impulsados por potencias económicas como China, Rusia y, en menor medida, ciertas naciones de Oriente Medio, África y América Latina. Este proceso tiene profundas implicaciones para la hegemonía política, económica y estratégica de Estados Unidos, y su impacto ya se percibe en múltiples ámbitos.

Razones para el movimiento de desdolarización

Las motivaciones que impulsan la desdolarización son diversas y tienen múltiples facetas. Se destacan las siguientes:

1. Buscando soberanía financiera: los países que promueven la desdolarización suelen percibir el dominio del dólar como una vulnerabilidad. Al depender del dólar, quedan expuestos a sanciones, congelamiento de activos y otras medidas coercitivas impuestas por el gobierno estadounidense. Ejemplos recientes incluyen el bloqueo de reservas rusas tras la guerra de Ucrania y las sanciones impuestas a Irán y Venezuela.

2. Estrategias geopolíticas y rivalidades: países influyentes como China y Rusia han promovido activamente pactos bilaterales que suprimen el dólar como instrumento de intercambio, con el propósito de fortalecer monedas como el yuan o el rublo y establecer una estructura financiera menos dependiente de las naciones occidentales. Un caso representativo es la red de acuerdos de intercambio de divisas que el Banco Popular de China ha implementado en más de 30 naciones.

3. Variedad en las reservas: de acuerdo con información del Fondo Monetario Internacional, el porcentaje de reservas globales en dólares ha caído del 71% en 1999 a menos del 59% en 2023. Muchos bancos centrales actualmente colocan su capital en oro, euros, yuanes o incluso criptomonedas como métodos de protección ante inestabilidades del dólar.

4. Requerimientos de negocio y tecnología: la expansión de plataformas distintas al sistema SWIFT (como el Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China) permite realizar transacciones internacionales sin utilizar mecanismos bajo el control de EE.UU.

Impacto directo en la hegemonía estadounidense

La hegemonía de Estados Unidos está indisolublemente ligada al predominio del dólar. Esta posición le otorga una capacidad única para financiar sus déficits a bajo costo, imponer sanciones efectivas y mantener una influencia desproporcionada sobre los flujos financieros mundiales.

Cambios en el financiamiento del déficit

El poder que da la impresión de dólares posibilita a EE.UU. cubrir significativos déficits fiscales sin enfrentar al instante los serios efectos inflacionistas que otros países experimentarían. Si los bancos centrales y fondos soberanos prosiguen diversificando y disminuyendo el dólar en sus reservas, el Tesoro estadounidense podría enfrentar mayores tasas de interés y demandas de mejores rendimientos, incrementando el costo de la deuda tanto nacional como internacional.

Pérdida de herramientas de influencia política

Al reducirse el uso global del dólar, el alcance de las sanciones estadounidenses disminuye. En la práctica, si países sancionados pueden comerciar e invertir mediante otras monedas o sistemas, la efectividad de dichas sanciones se diluye. El caso de Rusia es revelador: tras las sanciones occidentales de 2022, una parte significativa de su comercio de hidrocarburos migró a monedas locales o al yuan, disminuyendo la presión financiera directa sobre Moscú.

Promoción de la diversidad financiera en múltiples polos

La evolución hacia un sistema con múltiples divisas y métodos de pago globales debilita la dominancia estadounidense. Esto se muestra en entidades como el Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, que ha emitido créditos en monedas diferentes al dólar. El aumento del comercio entre Brasil y China usando reales y yuanes, evitando el dólar, es otra clara ilustración de esta tendencia.

Análisis de casos: China, Rusia y los BRICS

China ha implementado una estrategia clara para internacionalizar el yuan, consolidada en proyectos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta (Belt and Road Initiative), que incorpora múltiples monedas y fomenta la emisión de activos financieros en yuanes. La emisión de bonos gubernamentales chinos en mercados internacionales y el establecimiento de líneas de swap son herramientas que refuerzan su capacidad de negociación y disminuyen riesgos asociados al dólar.

Rusia, como respuesta a las sanciones impuestas por el conflicto con Ucrania, impulsó más rápidamente la desdolarización de su sistema económico. El Banco Central de Rusia incrementó significativamente sus reservas de oro y firmó acuerdos con China, India y Turquía para realizar comercio utilizando monedas locales. La implementación parcial de estas estrategias le brinda al gobierno cierta capacidad de resistir frente a la presión financiera de Occidente.

BRICS, como bloque, discute la creación de una moneda común destinada a facilitar el comercio intrabloque, independiente del dólar. Si bien este proceso es complejo y enfrenta desafíos técnicos y políticos, su avance evidencia el compromiso de estas potencias de desafiar el orden financiero establecido.

Visión para el futuro y retos emergentes

Aunque la desdolarización cobra fuerza, el dólar sigue siendo la principal divisa de reserva mundial y la más utilizada en comercio internacional (sobre el 80% de las transacciones globales, según la SWIFT). La inercia institucional, los profundos mercados financieros estadounidenses y la confianza en la estabilidad del sistema avalan su predominio.

Sin embargo, si continúa el ritmo actual de desdolarización, es probable que los Estados Unidos dejen de gozar poco a poco de ciertos beneficios que han tenido desde el periodo de postguerra. Esto abriría oportunidades para establecer nuevos centros financieros alternativos, lo que resultaría en un cambio significativo en el paradigma de la gobernanza económica global.

El fenómeno de la desdolarización señala el comienzo de una era definida por una mayor competencia en el ámbito monetario, innovación en los métodos de pago y una inevitable incertidumbre en las normativas, configurando un panorama donde el predominio estadounidense, aunque no se desvanece, sí atraviesa un replanteamiento gradual de sus cimientos históricos.

Por Laura Benavides