Morata y Oblak doman a un gran Feyenoord | Fútbol | Deportes

Obligado a remontar por dos veces, el Atlético domó al impetuoso Feyenoord a lomos del oportunismo de Morata, autor de dos goles de jornalero del área y las paradas salvadoras de turno de Oblak. Tuvo que lidiar el equipo de Simeone con un partido volcánico, incendiado por un rival que nunca dejó de amenazarle, ni cuando se puso por delante y menos aún cuando se vio en la necesidad de buscar el empate a tres que no encontró por poco. La primera victoria del Atlético en Europa este curso se dio en un partido cargado de electricidad.

3

Oblak, Witsel, Azpilicueta, Mario Hermoso, Samuel Lino (Javi Galán, min. 61), Koke, Saúl, De Paul (Marcos Llorente, min. 45), Nahuel Molina (Rodrigo Riquelme, min. 79), Griezmann (Correa, min. 79) y Morata (Ilias Kostis, min. 93)

2

Feyenoord

Wellenreuther, Gernot Trauner (Bart Nieuwkoop, min. 73), Quilindschy Hartman, Hancko, Lutsharel Geertruida, Mats Wieffer (Ondrej Lingr, min. 73), Ramiz Zerrouki, Quentin Timber, Igor Paixão, Calvin Stengs y Ayase Ueda (Yankuba Minteh, min. 60)

Goles 0-1 min. 6: Mario Hermoso (p.p.). 1-1 min. 12: Morata. 1-2 min. 34: Hancko. 2-2 min. 47: Morata. 3-2 min. 48: Griezmann.

Árbitro François Letexier

Tarjetas amarillas Azpilicueta (min. 33), Saúl (min. 41), Morata (min. 46), Calvin Stengs (min. 53) y Samuel Lino (min. 56)

Indicó el colegiado el inicio del encuentro y el Atlético se vio en medio de un avispero. El osado Feyenoord decidido a convertir el partido en una centrifugadora. Se encontraron los futbolistas de Simeone con una ración paradigmática de ese fútbol moderno donde la velocidad es una apuesta para todo. Para robar la pelota, para tapar espacios o para engarzar transiciones. Eran dos deportes distintos lo que se apreció en ese ambicioso y revolucionado arranque del campeón neerlandés. El Feyenoord a tumba abierta por todo el campo, el Atlético, con dos marchas de menos. Sorprendido porque estaban ante un equipo que no estaba dispuesto a dejarle masticar la pelota, a pensar. Todo un desafío a la capacidad de los rojiblancos para hacer circular la pelota con precisión, a una velocidad vertiginosa para tratar de esquivar cada emboscada del Feyenoord para el quite.

El plan del atrevido Slot también tenía un objetivo, explotar la debilidad de Witsel en el uno contra uno contra el delantero centro del rival. No estaba el letal Santiago Giménez, sancionado, pero el japonés Ueda ya le había hecho saltar las costuras al belga antes de ganarle la espalda en un pase filtrado de Paixao. El disparo lo repelió Oblak, pero el rebote golpeó en Mario Hermoso y acabó en la red. El tanto fue un premio a esos cinco minutos de alto voltaje del Feyenoord, coreados por su ruidosa hinchada. Ganador de la Copa de Europa en 1970, antes que el Ajax de Cruyff, los casi 4.000 hinchas que se desplazaron a Madrid representan el linaje de un histórico. No pintaba bien el partido para el Atlético. La sensación era que solo podía abrírsele si emergía su debilidad defensiva. La fortaleza en la presión y la lucidez con la que maneja la pelota es proporcional a la endeblez de su zaga. Un pegador con mandíbula de cristal que hizo su primera concesión en un pase en diagonal de De Paul que buscaba romper línea hacia Saúl, escorado en el pico del área y en posición adelantada. La intercepción de Tauner dejó la pelota muerta en el punto de penalti y Morata la incrustó junto al palo derecho de Wellenreuther.

Jan Oblak en una estirada frente al Feyenoord.
Jan Oblak en una estirada frente al Feyenoord.PIERRE-PHILIPPE MARCOU (AFP)

El atacante madrileño disputaba la titularidad con el estelar Correa que lideró la remontada ante el Cádiz. El argentino acabó con el ligamento tocado tras forzar su reaparición el domingo después de la dura entrada que le propinó Bellingham en el derbi. También la orden de tratar de forzar el error presionando la salida de balón del Feyenoord jugó a favor de Morata. Se había rehecho el Atlético en apenas cinco minutos para alivio de Simeone, que había contemplado la impotencia de sus jugadores ante el endiablado ritmo impuesto por el Feyenoord. La crecida por el empate le dio a los rojiblancos para un par de fogonazos. El más claro, una aparición de Molina para pisar área. Generoso, prefirió asistir a Morata antes que probar un disparo cruzado. Un defensor del Feyenoord impidió el gol.

Rebajado el envalentonamiento del Atlético, el visitante recuperó el control del juego. Esta vez más pausado, con circulaciones más precavidas a la espera de un resquicio por el que perforar a su rival. Este llegó en una falta lejana en la que Hancko le ganó la espalda a Azpilicueta y en su segundo disparo remachó a Oblak. El desconcierto volvió a apoderarse de los futbolistas de Simeone, que se encontraron con el empate al borde del descanso en un barullo en el área mal defendido por el Feyenoord. Griezmann embocó con una tijera de oportunista. Como el partido pedía piernas, Simeone dejó a De Paul en la caseta para dar entrada a Llorente. De nuevo, como en el derbi, el Atlético ejecutó un arranque de segundo tiempo espasmódico. A un centro curvo de Nahuel Molina se anticipó Morata para concretar la remontada.

No se vino abajo el Feyenoord, que obligó a Oblak a recuperar su papel de portero milagrero ganando sendos mano a mano a Stengs y a Minteh. Todavía tuvo que pasar el Atlético por el mal trago de ver como Wellenreuther subía a rematar dos saques de esquina. Un episodio como el del primer partido ante el Lazio en Roma, con el gol del meta Provedel hubiera sido el colmo. Con todo, Oblak, tuvo que meter la manopla a un derechazo envenenado de Minteh para evitar el empate.

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